Espacio virtual para expresar y difundir escritos de un amante de la historia y las letras; devorador de cine y asiduo lector. Estudiante de Administración Pública. Soñador profesional y la mayoria de la veces feliz.
miércoles, 3 de noviembre de 2010
Ángel negro de la muerte
Siete años, doce días y algunas horas han pasado desde que Sofía Juárez Mendieta murió a causa de un cáncer en el esófago que la mato en vida desde algunos años antes.
Desde hace siete años, doce días y algunas horas Rebeca Mendieta, madre de Sofía piensa con alivio en el fin del sufrimiento de su hija mayor y el inicio del calvario excomulgador del suyo.
Desde hace cinco años, doce días y algunas horas Rebeca Mendieta se convirtió en el ángel negro de la noche, en la enfermera de la muerte y en la heroína de la vida.
Rubén Arenas
Soy soltero aunque no solitario. Me gusta el alcohol y el cigarro pero odio a los borrachos y el olor de las colillas. Tengo un gato. Me encanta la comodidad de los asientos del cine pero odio tener que pagar para dormir. Me gusta la comida muy condimentada y el jugo de manzana. Me gusta la música clásica interpretada por gente moderna. Odio la opera y el ballet. Tengo dos hijos pero ninguno de ellos me dice papa. Me gusta leer antes de dormir aunque la mayoría de las veces lo hago al mismo tiempo. Me gusta caminar por la noche. Me gusta ver llover. De chico quería ser presidente. De grande quiero ser chico. No creo en Dios. No creo en nada. Odio los funerales. Odio no tener que decir. Odio tener algo que decir pero nadie que me escuche.
Odio extrañarte. Odio saber que no me puedes escuchar. Odio no poderte escribir. Odio verte sin que me veas tú a mí. Me gusta ver llover sin mojarme en el intento. Odio recordar tus caricias al ver que se las das a alguien más. Odio saber que tanto me extrañas por la intensidad de tus lágrimas. Odio estar cerca de ti y no poder oler tu perfume de doscientas rosas que tanto me gusta. Odio estar muerto porque sabemos que el negro no te queda bien.
martes, 2 de noviembre de 2010
La maldición de la risa
Su nombre es “El Mimo” aunque antes también se le conoció como Andrés Juárez, su edad es incalculable con el maquillaje y lacerante sin el. A dios se le olvido darle voz y por tanto el hombre nunca la conoció, sus ojos diurnos no conocen el llanto pues escurre el maquillaje y sus ojos nocturnos no conocen nada más que el dormir.
Fausto de Goethe
El otoño del patriarca de Gabriel García Márquez
Joseph Fouché: El Genio tenebroso de Stephen Zweig
«Traidor de nacimiento, miserable, intrigante, de naturaleza escurridiza de reptil, tránsfuga profesional, alma baja de esbirro, abyecto, amoral...»es la forma en la que Clío recuerda a Joseph Fouché omitiendo aquellos adjetivos capaces de mostrar la grandeza de este hombre, el mejor alumno del florentino Maquiavelo, el hombre más importante de su época, el político, el diplomático, el hombre frio de cálida inteligencia, el hombre cuya vida definió uno de los procesos más interesantes y convulsos de la humanidad. Joseph Fouché sin temor a equivocarme es uno de los personajes más grandes que ha dado la humanidad y por tanto está condenado a existir en la sin memoria colectiva, en la devaluación ideológica y en la sombra de sus propias acciones.
lunes, 1 de noviembre de 2010
La niña y el mar
De nuevo por aca
Sin embargo, hoy gracias a mi musa decidí volver a hacerlo, así que de nuevo estaré por estos lares.
Gracias,
viernes, 21 de noviembre de 2008
Frases de una noche sin ideas
El sonido de las notas del piano frota mi oído así como mis manos te frotan a ti.
La lluvia le susurra su nombre a las nubes al nacer y acaricia el suelo al morir.
No tengo recuerdos de ti, todos ya los enterré.
Mi memoria no deja de torturarme, no me deja olvidarte.
Mis labios extrañan tus besos y mi boca solo sabe decir tu nombre.
Mis ojos han dejado de ver a las estrellas por miedo a confundirlas contigo.
Ya no recuerdo cómo es que era, solo recuerdo que así te conquiste.
Mis palabras pueden ser francas pero mis odios son certeros.
Ayer te prometí que jamás te dejaría, pero se me olvido pedirte la misma promesa a ti.
Eres cada momento de mí por siempre.
Todas mis palabras son tuyas, todos mis besos son para ti, todas mis lagrimas has producido y toda mi alegría es por ti.
Ansió con anhelo melancólico el volver a imaginarte como lo hice ayer.
Ayer soñé que estabas conmigo y al despertar solo te vi a ti.
Extrañar es tenerte y dejarte ir; amar es conocerte; odiar es olvidarte y olvidar es jamás haberte conocido a ti.
Me gusta todo de ti, tu ropa, tu boca, tu cabello, tu voz, pero si hay algo que me gusta aun mas es ver que te quites la ropa, te recojas el cabello, con tu boca me beses y después digas cuanto me quieres.
La memoria no es más que el cementerio de las ilusiones.
El sueño es un paso hacia la muerte.
Morir es la suerte del infeliz. Vivir es su maldición.
Cuando me preguntan porque después de tanto tiempo no he dejado de llorarte, solo puedo contestar que es porque cada día me dueles más.
No es que ría de alegría, simplemente me canse de llorar.
No es que este triste por ya no verte, estoy triste porque algún día te vi.
Has pensado como seria besar sus besos, soñar sus sueños y volver después a tus labios secos y tus noches solas.
Como quisiera decirte que te olvidado pero prometí jamás volverte a mentir.
Todos los hombres que lloran es por no haberte conocido, los que ríen es porque te tienen y los que enojan es porque te han dejado ir.
Dicen que el amor de tu vida es el que al dejarlo ir regresa; pero quien habla de si no lo hace…será el dolor de tu vida…lo dudo…cada vez duele más.
Cuando toque tu piel mis manos comenzaron a sentir, cuando bese tu boca mis labios comenzaron a vivir y cuando te vi con otro empecé a morir.
Esto no es una despedida, tampoco es un adiós, esto no es un hasta luego es simplemente un por favor.
No puedo decirte lo que siento por ti, no puedo ni saber lo que me has hecho sentir por mí.
Todos mis instantes son tuyos, todos tus instantes son para él.
Eres el dolor de mi agonía, el llanto de mi dolor, la risa de mi alegría y el sol de mi calor.
Eres la luna que antes de dormir despierta al Sol, no para hacerle compañía sino para burlarse de su dolor.
Eres la vida de mi muerte y el adiós de mí existir.
La lluvia existe para hacerme despertar y el frio para jamás poderte olvidar.
No soy un juguete del destino, el destino y yo somos juguetes tuyos.
La felicidad solo existe para que la tristeza duela más.
El poeta es el loco del pueblo y el loco el poeta del hospital.
Tu has hecho mucho pero yo lo poco que he hecho lo hecho por ti.
Tú eres el todo de mi nada.
Ayer soñé que te morías y no supe que hacer. Hoy duermo con cianuro.
Yo se que morirías por mí, pero yo ya morí por ti.
Para mí una sonrisa es tan preciada que no se lo doy a cualquiera.
Cuando me preguntan qué fue lo que más me gusto de ti, solo pude decir que yo.
No sé que más decirte así que comenzare a besarte.
Mi llanto es tu risa pero mi dolor será tu agonía.